Franco Colapinto volvió a regalarle una jornada inolvidable al deporte argentino. Tras una carrera brillante en el trazado de Madring, donde partió noveno, metió sobrepasos determinantes ante rivales de peso y resistió con un ritmo notable para cruzar la meta en la séptima colocación, el piloto del equipo Alpine desató toda su alegría en el cierre de la jornada.
El festejo de Franco Colapinto con la bandera argentina tras su histórico séptimo puesto en Madrid
Apenas consumado su gran resultado y con el monoplaza ya detenido tras el desgaste de las 57 vueltas, el pilarense protagonizó una de las postales más emotivas de la temporada. Colapinto se dejó llevar por la euforia y flameó la bandera argentina frente al aliento de los fanáticos que coparon el circuito español, un gesto que desató la locura en las redes sociales bajo el lema popular de «qué lindo momento para estar vivos».
El festejo tuvo un motivo de sobra. Con los seis puntos embolsados en suelo madrileño, el bonaerense alcanzó la cifra de 27 unidades en el campeonato mundial de la Fórmula 1, consolidando su año de mayor impacto y regularidad en la máxima categoría. Además, volvió a superar con holgura a su compañero de escudería, Pierre Gasly, quien finalizó 12°.
La imagen del joven albiceleste flameando la insignia celeste y blanca con el traje de Alpine dio la vuelta al mundo de inmediato. Lejos de conformarse, la presencia del pilarense en los puestos de vanguardia se volvió una costumbre que entusiasma a todo un país. Con la emoción a flor de piel y la cosecha en alza, Colapinto ya tiene la mira puesta en su próximo objetivo en el calendario oficial: el Gran Premio de Azerbaiyán, que se correrá en el exigente circuito callejero de Bakú entre el 24 y el 26 de septiembre.


