La documentación fotográfica revelada por Agenda Malvinas el pasado miércoles 9 sobre la pista del Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas —donde se registraron equipamiento militares y mochilas tácticas con anclajes MOLLE del ejército estadounidense— marcó el inicio de una trama más profunda. Horas después de esa publicación, fuentes de la estación aérea confirmaron un movimiento simétrico: el despacho hacia Buenos Aires de un lote similar de equipajes castrenses, dejando al descubierto un circuito continuo de rotación, ingreso y egreso de personal militar de los Estados Unidos en la capital de Tierra del Fuego.

Testimonios calificados cercanos a la Base Naval Ushuaia ratificaron este jueves 10 que no se trata de una visita técnica aislada. En los últimos meses se consolidó un esquema regular que replica, con mayor intensidad, las prácticas observadas durante 2024 y 2025: la llegada sistemática de células reducidas de entre 20 y 30 efectivos del Cuerpo de Marines (USMC) y fuerzas especiales dependientes del Comando Sur (SOUTHCOM).
La huella en el terreno: valles, glaciares y el predio del BIM 4
Las fuentes castrenses consultadas precisaron el alcance de las maniobras que los uniformados norteamericanos ejecutan en el extremo austral:
- Teatro de operaciones extremo: Los contingentes extranjeros desarrollan tareas de reconocimiento del terreno, marcha y supervivencia en las zonas montañosas, valles y glaciares adyacentes a Ushuaia, evaluando las condiciones operativas del clima subantártico.
- Asiento en la Base Aeronaval: Las tropas estadounidenses concentran su actividad conjunta con el Batallón de Infantería de Marina N.º 4 (BIM 4), apostado en el predio de la Base Aeronaval Ushuaia.
- Ocupación del edificio histórico: La comitiva militar se aloja y opera en las instalaciones edilicias donde funcionó durante décadas la antigua aeroestación civil de la ciudad, enclave que hoy sirve como base de apoyo para el despliegue técnico del Pentágono.
Despliegue a la vista y acopio de equipamiento
Lejos de adoptar protocolos de discreción o mimetización civil, las delegaciones castrenses de EE. UU exhiben una deliberada ostentación física. Sus integrantes transitan por la terminal aérea fueguina con bultos reglamentarios Coyote Brown y bolsos Olive Drab con candados y rótulos militares a la vista, contrastando de forma abierta con el equipaje de los miles de turistas y residentes que utilizan la estación aérea.
La decisión de no disimular su paso constituye un mensaje político explícito sobre el territorio. A ello se suma un elemento operativo crítico: los relevos ingresan al país con equipamiento de comunicaciones, sensores y tecnología militar que, tras concluir las rotaciones de adiestramiento, permanece almacenado en los depósitos del Batallón de Infantería de Marina Nº 4 en Ushuaia, configurando una dotación material incremental sin aparente inventario público.
La vulneración constitucional: decretos en lugar del Congreso
La gravedad medular de esta presencia radica en su andamiaje jurídico. El artículo 75, inciso 28, de la Constitución Nacional establece con claridad que corresponde con exclusividad al Congreso de la Nación autorizar el ingreso de tropas extranjeras en el territorio de la República y la salida de fuerzas nacionales fuera de él, principio regulado minuciosamente por la Ley 25.880.
El esquema en curso elude el control parlamentario y la discusión democrática de las comisiones de Defensa:
- Se sustenta mediante acuerdos directos canalizados por decretos del Poder Ejecutivo Nacional, naturalizando la presencia periódica de tropas extranjeras en una provincia que posee parte de su territorio usurpado por el Reino Unido.
- Convierte a Ushuaia en una cabecera de adiestramiento de potencias extrarregionales justo en momentos en que la Casa Rosada busca reactivar las obras de la Base Naval Integrada y el Polo Logístico Antártico.
El tránsito incesante de marines por la pista del aeropuerto local y su adiestramiento en los glaciares fueguinos demuestra que el alineamiento con el Comando Sur no se limita a declaraciones diplomáticas; sino que se consolida como una presencia militar extranjera en el corazón estratégico de la soberanía bicontinental.
Fuente: Agenda Malvinas


