En los últimos años, muchos juzgados comenzaron a tomar como referencia la
Canasta de Crianza del INDEC, que estima el costo mensual de criar hijos según
edad. Con los valores publicados para noviembre de 2025 —que se usan como
base orientativa para fijaciones desde diciembre— el tramo más alto fue el de 6 a
12 años, con $571.106 por mes. Los otros valores fueron: menores de 1 año
$450.355, de 1 a 3 años $535.823 y de 4 a 5 años $454.165.
La canasta se arma sumando dos componentes: bienes y servicios esenciales (CBT ajustada por edad)
y el tiempo de cuidado, valorizado según salarios del régimen de casas particulares.
En la práctica, la cuota suele fijarse como un porcentaje del ingreso neto del
progenitor no conviviente —frecuentemente entre 20% y 30% por hijo, aunque no
existe un tope legal— y puede acordarse una actualización automática por salarios u
otros ingresos.
La obligación rige hasta los 21 años, puede extenderse hasta los 25
si el hijo estudia y no tiene ingresos, y no tiene límite en casos de discapacidad.
Cuando no hay pago, la Justicia puede aplicar medidas como embargos, retención
de haberes, prohibición de salida del país, suspensión de licencia de conducir e
inscripción en registros de morosos, entre otras sanciones. Si el obligado no tiene
trabajo registrado, los jueces pueden fijar un monto ligado al Salario Mínimo o
admitir pagos en especie, siempre complementados con dinero.
Además, el Código Civil y Comercial prevé que, en situaciones excepcionales, la
cuota pueda reclamarse también a los abuelos de manera subsidiaria: primero
debe demostrarse que el padre o la madre incumple total o parcialmente. A
diferencia de la obligación de los padres —que cubre el desarrollo integral—, la de los
abuelos es más limitada y se evalúa según sus ingresos y su propia subsistencia.

