A quien corresponda:
Me dirijo a ustedes con la urgencia que la biología y la dignidad me imponen. Quien suscribe esta carta es una mujer de 80 años, Suboficial retirado de la Policía Territorial. Con mucho orgullo y vocación he dedicado 28 años de mi vida a trabajar, a aportar al sistema y a servir a la comunidad. Hoy, la respuesta del Estado a ese esfuerzo es el incumplimiento, el retraso y el no pago de nuestros haberes compensatorios .La falta de pago de nuestros haberes no es un retraso administrativo insignificante; es una condena directa a la vulnerabilidad extrema. Un adulto mayor no tiene el margen de tiempo ni la salud para «esperar el próximo mes». Nuestras necesidades actuales son críticas e impostergables:
Salud y Medicación: La falta de recursos nos obliga a elegir entre comer o comprar los medicamentos para enfermedades crónicas. El deterioro físico no se detiene porque un fondo estatal esté congelado.Alimentación Básica: Muchos de nuestros compañeros están reduciendo sus comidas diarias a una sola ración por falta de dinero. La malnutrición en la vejez acelera cualquier patología previa.
Vivienda y Servicios: El pago de alquileres, luz, gas y agua no se suspende. El riesgo de desalojo y el corte de servicios básicos es una realidad latente para muchos de nosotros.Como me siento?,¿Cómo nos sentimos?Nos sentimos profundamente invisibilizados y descartados. Existe un sentimiento generalizado de humillación; pasamos de ser ciudadanos activos a mendigar por un derecho que ya pagamos con nuestro trabajo. La incertidumbre constante genera ansiedad, angustia y una profunda tristeza. Sentimos que para el sistema somos una carga de la cual es fácil olvidarse. Exijo la regularización inmediata de los pagos adeudados. No pedimos asistencia ni caridad; exigimos la devolución de lo que es nuestro por ley y por derecho historico. Atentamente .Suboficial ESCRIBIENTE(RE) Sonia zani Menendez. Dni 5.269.083


