Según se informó, radares registraron el paso de un avión A400M Atlas de la Real
Fuerza Aérea Británica, identificado con matrícula ZM413, mientras operaba en las
inmediaciones de la Base Antártica San Martín, una de las estaciones permanentes
que Argentina mantiene en el continente blanco desde mediados del siglo XX.
El episodio se da en un escenario de alta sensibilidad geopolítica, atravesado por la
histórica disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido y por la consolidada presencia militar británica en el Atlántico Sur y las Islas Malvinas. En ese marco,
cualquier actividad aérea de carácter militar en zonas próximas a instalaciones
nacionales es seguida con especial atención.
Desde sectores vinculados a la defensa y la política exterior señalaron que el
sobrevuelo de una aeronave militar extranjera sin una comunicación previa clara
resulta un hecho delicado, tanto por su cercanía con una base argentina como por
lo que implica en términos de control del espacio aéreo en áreas consideradas
estratégicas para los intereses soberanos del país.
Cabe recordar que el Tratado Antártico establece que el continente debe destinarse
exclusivamente a fines pacíficos y científicos, por lo que la presencia de medios
militares, aun cuando puedan cumplir funciones logísticas, suele generar inquietud
entre los Estados parte del acuerdo.
El A400M Atlas es un avión de transporte estratégico con capacidad para operar en
entornos extremos y es utilizado por la RAF en misiones logísticas, de despliegue y
apoyo militar. Su detección en la región austral volvió a poner en agenda el debate
sobre la proyección británica en el Atlántico Sur y la Antártida, así como la
necesidad de fortalecer los mecanismos de control y presencia argentina en zonas
clave.


