Un portavoz isleño defendió la postura local al afirmar que “la autodeterminación es un derecho humano fundamental”, en referencia a la Carta de la ONU. Sin embargo, desde Argentina sostienen que ese principio no aplica al tratarse de una población implantada, y que la disputa debe resolverse exclusivamente entre Londres y Buenos Aires.
La reacción surge tras la revelación de la agencia Reuters sobre un correo interno del Departamento de Defensa estadounidense, donde se plantea presionar a aliados de la OTAN utilizando como moneda de cambio el apoyo a territorios de ultramar europeos.
En ese contexto, las autoridades kelpers recordaron el referéndum de 2013, en el que el 99,8% votó por seguir bajo soberanía británica, y reafirmaron su confianza en el compromiso de Londres.
El gobierno del primer ministro Keir Starmer ratificó que su postura “no cambió” y que el derecho de los isleños es “primordial”, insistiendo en que la soberanía recae en el Reino Unido.
Desde Argentina, el canciller Pablo Quirno calificó la situación como “colonial”, mientras que el presidente Javier Milei reafirmó el reclamo histórico: “Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”.
El episodio reaviva la tensión internacional y abre interrogantes sobre un posible cambio en la histórica postura de Washington.


