“Existe un claro interés por parte de Chile en restablecer una conexión marítima comercial con las Malvinas”, confirmó Sam Cockwell, gerente de proyectos estratégicos de la Corporación de Desarrollo de las islas Malvinas (FIDC). De esta forma, se conoció el entendimiento gestado entre autoridades de Punta Arenas y el gobierno británico de las islas para habilitar un trayecto de carga directo entre el territorio magallánico y Puerto Argentino.
El convenio estipula que la naviera chilena Easter Island se haga cargo de las frecuencias, cuyo viaje inaugural está previsto para noviembre. La medida acortará a la mitad la distancia de abastecimiento para el archipiélago, que hasta la fecha dependía de manera exclusiva de la ruta marítima con Montevideo.
El anuncio amenaza con profundizar el malestar diplomático con la Argentina, en un contexto ya enrarecido por recientes contrapuntos sobre la soberanía en el Estrecho de Magallanes. El acuerdo podría colisionar directamente con el Decreto 256/2010 dispuesto por el Estado argentino, el cual exige a toda embarcación que transite entre puertos continentales y las islas solicitar autorización previa a las autoridades nacionales.
Por su parte, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, defendió las gestiones al argumentar un impacto económico favorable para la región por cerca de 20 millones de dólares anuales en envíos de víveres, insumos de construcción, gas licuado y repuestos.
Ronda de negocios en el sur chileno
En el marco del nuevo trazado comercial, una delegación de representantes del gobierno isleño desembarcará en Punta Arenas entre el 28 y 29 de septiembre para mantener reuniones de trabajo con proveedores del país vecino.
Desde la comitiva británica en el archipiélago, tanto la subdirectora de la Corporación de Desarrollo, Louise Ellis, como el vocal de la Cámara de Comercio local, Mike Summers, destacaron la predisposición de los sectores productivos chilenos para reactivar el intercambio de bienes a través del mar.


