El caso sucedió meses atrás pero tomó estado publico recientemente en los medios puntanos. Sería este el tercer milagro atribuido al Santo, Cura Brochero.
SEgún el relato, Claudio Algañaras, oriundo de Cortaderas, un pueblo sobre la sierra de provincia de San Luis a 20 km de Merlo.
El día martes 20 de julio de 2021 se encontraba internado en con Covid-19 (neumonia bilateral severa) , no tenía muchas posibilidades de mejora y los medicamentos no hacían efecto estaba al borde de ser trasladado a terapia intensiva. En su relato manifiesta que esa tarde devastado por el dolor de espalda , tos y oxígeno para poder respirar, su habitación donde estaba internado en el hospital de Concarán se comenzó a oscurecer y apareció el milagroso Cura Brochero:
“bajó de su mula me respiró cerca de mi cara, se arrodilló sobre el costado de mi cama y me puso las dos manos sobre el pecho”
“En ese momento mi dolor de espalda comenzó a ceder , lo vi así tal cual con su rostro cansado y medio enojon, con una campera azul de abrigo con el cuello alto, luego de unos segundos hizo unos pasos se escucharon ruidos que se subía al malacara y se retiró.. la habitación comenzó a tomar luz nuevamente”
“Milagroso y sin habérselo pedido, él, se hizo presente y comenzó mi alivio. Estuve internado hasta el día sábado 24 de julio que le dieron el alta en el hospital de Concarán”
“Con la virgen de la medalla milagrosa apretada en mi mano salí caminando del hospital y desde ese día la llevo conmigo. Fui a Brochero una semana después de salir del hospital porque necesitaba que me terminara de curar tenia algunas secuelas. El médico me mandó a hacer controles con rayos x de mis pulmones
“No hay rastros en mis pulmones de que tuve neumonia y en el historial del hospital dice que ingrese con neumonia severa bilateral y ellos mismos vieron mi historia clínica y dicen que no puede ser que tenga mis pulmones limpios.
Los otros dos milagros
Gracias a dos milagros atribuidos a él, desde 2016 el Cura Brochero es Santo. Uno fue un violento accidente automovilístico ocurrido el jueves 28 de septiembre de 2000, en Falda de Cañete, a unos quince kilómetros de Alta Gracia, en Córdoba. El otro fue una caída de un caballo, que no fue tal, sino una cruel golpiza, en San Juan.
En 2012, el Vaticano certificó la concreción de un milagro ocurrido en el 2000 cuando se le rezó al cura gaucho para que un chico se curase luego de tres paros cardiorrespiratorios tras un accidente automovilístico. Nicolás Flores tenía 11 años cuando los médicos pronosticaron que si se salvaba tendría una “vida vegetativa”. Su padre rezó a Brochero pidiéndole por su hijo. Repentinamente, el niño se recuperó
El otro milagro fue la cura de una nena de 8 años que despertó de su estado vegetativo y comenzó a caminar. Camila Brusotti, había sido víctima de una brutal agresión de sus padres. La golpiza hizo que quedara inconsciente y estuviera internada durante meses en terapia intensiva. Sus familiares eran creyentes del cura gaucho y rogaron para que la salvara. De pronto, y sin un diagnóstico médico que pudiera explicar qué había ocurrido, inició una recuperación milagrosa.
Así se convirtió en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina


