«Esta histórica protesta de los uniformados se convirtió en un reclamo provincial masivo al sumar el apoyo activo de docentes y trabajadores del Estado.» La crisis humanitaria unificó a todos los sectores civiles y de seguridad en las calles, transformando el dolor de no llegar a fin de mes en una demostración de fuerza y solidaridad trabajadora.



El repudio popular apunta directo contra el gobernador Claudio Vidal, acusado de ser socio en el «saqueo y el hambre libertario de Javier Milei». El hartazgo es tan absoluto que la multitud ya no solo exige salarios dignos para subsistir, sino que demanda la «renuncia inmediata de ambos mandatarios» ante la destrucción total de la Patagonia.
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