El 1 de abril, el presidente de la compañía, Horacio Marín, había asegurado que los precios se mantendrían estables durante ese período. “YPF te va a ayudar, te va a mantener el precio estable durante estos 45 días”, afirmó en ese momento, al tiempo que hablaba de un “acuerdo honesto y moral” con la sociedad.
Sin embargo, el 28 de abril se registró una suba en los surtidores. Según los valores difundidos, los nuevos precios quedaron de la siguiente manera: nafta súper a $2062, Infinia a $2197, Infinia Diesel a $2339, Diesel 500 a $2219 y GNC a $895.
El incremento se da en un contexto en el que la propia empresa había planteado la necesidad de sostener el consumo, luego de detectar una caída en la demanda ante subas previas. En ese marco, Marín había explicado que la petrolera implementaría un “buffer” —un mecanismo de amortiguación— para evitar trasladar de inmediato las variaciones del precio internacional del barril.
“Vamos a dejar el precio constante hasta 45 días aproximadamente”, había señalado el titular de YPF, quien también aclaró que no se trataba de un congelamiento estricto, sino de una estrategia temporal para estabilizar el mercado.
La decisión de aumentar antes de lo anunciado vuelve a poner en discusión la política de precios de los combustibles y el impacto directo en el bolsillo de los usuarios, en un escenario donde cualquier variación en los surtidores repercute rápidamente en el costo de vida.
Desde YPF habian asegurado que los precios se mantendrian durante 45 dias, pero cuando aun faltaban dos semanas para dicho plazo se produjeron nuevos aumentos en los combustibles.
En Tierra del Fuego con estos cambios, el litro de nafta súper pasó a costar 1.658 pesos, con un incremento de 3 pesos, mientras que la nafta Infinia se ubicó en 1.836 pesos, también con una suba de 3 pesos.
En cuanto al diésel, el litro de Diesel Ultra se redujo a 1.908 pesos, con una baja de 4 pesos, y el Infinia Diesel descendió a 2.017 pesos, también con una disminución de 4 pesos.


