Una elección que afianza la gestión de los intendentes

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En una elección legislativa de medio término difícilmente se diriman solo cuestiones atinentes al Congreso de la Nación. Cuando se pierde, esa elección nacional intentará dejarse de lado de cara a lo que son los balances de las gestiones de los Ejecutivos locales o provinciales, mirada que variará si se obtiene un resultado por demás positivo.

Eso es lo que sucede en Tierra del Fuego. El gobernador Gustavo Melella intentó en todo momento bajarle el tono al mensaje del resultado de la elección de este domingo al decir que se define una cuestión «de nivel nacional, que nada tiene que ver con un gobernador o con un intendente».

Y claro, Melella sabía que, si bien el espacio de unidad provincial (al que se tuvo que sumar casi por obligación) resultó ganador, su candidato Guillermo Fernández no alcanzó a entrar al Congreso de la Nación y esa derrota la canalizaron puertas adentro en el local partidario de FORJA con sede en la ciudad de Río Grande.

Que no se compartan festejos es todo un mensaje que refleja esa disparidad en las alegrías o penurias que deja en unos y otros el resultado de esta elección que en un primer momento fue desestimada como casi insignificante y que tomó un valor superlativo a medida que se acercaban las fechas de las PASO.

Por otro lado, los que si festejaron con mucha alegría fueron los peronistas de Tierra del Fuego, con los intendentes Perez y Vuoto a la cabeza. En la Unidad Básica de Río Grande, decenas de militantes confluyeron en un único festejo junto al intendente de la ciudad, situación que se reflejó también en la capital de la provincia con Walter Vuoto, Daniel Harrington y Rosana Bertone.

En el Gobierno de Melella nadie reconocerá que la situación de ahora en más será compleja pero, sin duda alguna, ya están pensando de cara a 2023 y eso, en la práctica, se irá notando poco a poco.

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