El fenómeno comenzará durante la noche del jueves 27 de agosto y se extenderá hasta las primeras horas del viernes. Si bien no se tratará de un eclipse lunar total, será un eclipse parcial particularmente profundo: cerca del 96% de la Luna quedará dentro de la sombra de la Tierra.
A qué hora será la Luna de sangre en Argentina
Para quienes quieran observar el eclipse desde Buenos Aires y otras zonas del país, estos son los principales horarios:
22:24 del jueves: comienza la fase penumbral.
23:34: comienza la fase parcial y la sombra terrestre empieza a cubrir la Luna.
1:13 del viernes: se produce el máximo del eclipse, el mejor momento para observar el fenómeno.
4:02: finaliza el eclipse.
La fase penumbral será mucho menos evidente a simple vista, por lo que el espectáculo realmente comenzará a tomar protagonismo a partir de las 23:30.

Luna de sangre
Cómo ver la Luna de sangre
No será necesario utilizar ningún tipo de protección especial para observar el eclipse. A diferencia de los eclipses solares, mirar directamente la Luna durante un eclipse lunar es completamente seguro.
El fenómeno podrá verse a simple vista, aunque unos binoculares o un telescopio permitirán apreciar con mayor detalle el contraste entre la zona iluminada y la parte cubierta por la sombra terrestre.
Para quienes quieran fotografiarlo, lo ideal será utilizar un trípode o algún soporte estable. Los celulares pueden registrar el fenómeno, aunque el resultado dependerá de la cámara y de las condiciones del cielo.
Dónde ver el eclipse lunar en Buenos Aires
El eclipse podrá observarse desde Buenos Aires siempre que las condiciones meteorológicas acompañen. No será necesario trasladarse a una zona rural: alcanza con encontrar un lugar con una buena vista del cielo y sin edificios, árboles u otros obstáculos que tapen la Luna.
La recomendación es salir a observarlo alrededor de la 1 de la madrugada, cuando el eclipse alcance su máximo y prácticamente todo el disco lunar se encuentre dentro de la sombra terrestre.
¿Por qué la Luna se vuelve roja?
Durante un eclipse lunar, la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna y bloquea parte de la luz solar que normalmente ilumina al satélite. Sin embargo, una pequeña cantidad de luz atraviesa la atmósfera terrestre y llega hasta la superficie lunar. La atmósfera dispersa principalmente las longitudes de onda azules y deja pasar con mayor facilidad las rojizas y anaranjadas.
Por eso, cuando la Luna queda dentro de la sombra terrestre, puede adquirir ese característico aspecto rojo, naranja o cobrizo, conocido popularmente como «Luna de sangre».



