El Ford K gris oscuro, patente JRA 902, ingresó por la ruta A con el baúl cerrado y salió menos de dos horas después con el portón trasero entreabierto, dejando ver restos con tonos café y blanco, propios del pelaje de una vaca Hereford descuartizada.
Las cámaras de una estancia registraron toda la secuencia, mientras personas que circulaban por el lugar aseguraron haber visto el vehículo avanzar con el baúl entreabierto y chorreando sangre sobre el ripio, sin que nadie lo detuviera.
“Pasó adelante de todos, a plena luz, con sangre cayendo al camino, y no hubo reacción de nadie”, señaló un testigo que llamó a la Policía pero nunca obtuvo respuesta. El contraste entre el tamaño del auto y la magnitud del hecho volvió la imagen todavía más grotesca.
“Era un Ford K… un autito chico. No entra ni una bicicleta y estos tipos llevaban una vaca”, comentó un habitante del lugar entre la sorpresa y la indignación.
El puesto policial se encuentra en la intersección de la ruta A con la ruta 3, donde debería existir un control de tránsito y seguridad. Pero, según los lugareños, allí no hay controles, ni presencia estable, ni patrullaje alguno.


