El gobierno nacional oficializó la extensión del Régimen de Aduana en Factoría (RAF) a todos los sectores productivos del país.
Una herramienta que hasta ahora es, en la práctica; el diferencial competitivo de la provincia más austral, en similitud estratégica a la de Manaos en el norte de Brasil.
El Régimen de Aduana en Factoría es un mecanismo aduanero que permite a las empresas importar insumos, partes y componentes sin pagar derechos de importación ni impuestos internos, siempre que estos se utilicen en un proceso industrial.
Este beneficio es la piedra angular de la Ley 19.640. Al ser Tierra del Fuego un área aduanera especial, sus fábricas pueden ingresar tecnología e insumos del exterior sin aranceles, permitiéndoles competir con los productos importados que llegan a los grandes centros de consumo.
El nuevo decreto nacional amplia este beneficio al continente: ahora, cualquier planta en el centro o norte del país podrá operar bajo esta modalidad.
La medida genera un efecto de «igualación hacia abajo». Al permitir que una empresa en el área nacional continental acceda a insumos sin aranceles y difiera el pago de impuestos hasta la venta del producto terminado, se eliminan las razones económicas para producir en una zona de alta complejidad logística y climática en las ciudades australes de Río Grande y Ushuaia.


