El presidente Javier Milei aseguró este lunes que “hoy la libertad se enfrenta a un nuevo conjunto de enemigos, tanto internos como externos” y ponderó el rol de las fuerzas de seguridad como respuesta a la supuesta afrenta con los ideales libertarios, en un contexto de creciente violencia institucional y discursos de odio, promovidos por los sectores de ultraderecha que representa.
Al encabezar el acto por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del general José de San Martín, en el Monumento al Libertador de Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro, el Presidente expresó que “nos encontramos en un mundo cada vez más complejo e incierto, en donde las distintas potencias recurren a herramientas cada vez más sofisticadas para hacer valer sus intereses. Por demasiado tiempo, el instrumento militar de nuestro país, encargado de hacerle frente a estas amenazas externas contra nuestras libertades, fue demonizado y desfinanciado”.
En un claro guiño a las fuerzas armadas, pero también en completa negación de las violaciones a los derechos humanos que cometieron durante la última dictadura cívico-militar —y que continúan siendo juzgadas—, Milei aseveró que “nosotros entendemos que este camino fue equivocado y que, para poder pararnos firmemente en el concierto de las naciones y defender nuestros intereses, necesitamos unas Fuerzas Armadas equipadas y bien formadas”.

Asimismo, acorde a las políticas que viene promoviendo el Gobierno nacional contra la población migrante, el Presidente aseguró que es necesario “retomar la protección de nuestras fronteras, de elegir bien nuestras alianzas geopolíticas, de luchar contra todas las formas de terrorismo”.
En un contexto de grave recesión económica, Milei reconoció que es misión del Gobierno nacional proveer a la “ciudadanía de la estabilidad y el crecimiento necesario para planificar su vida personal y familiar”. Sin embargo, muy lejos de anunciar medidas concretas tendientes a contener el creciente endeudamiento familiar, desempleo e inflación, solo insistió en “dar la batalla cultural para explicar, una y otra vez, cómo esta prosperidad está basada y depende de los valores que nos hicieron grandes”.
Hacia el cierre de su discurso, insistió en que “un pueblo libre también requiere de fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias para proteger lo más preciado que tenemos, pues el mal existe y quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza”. No obstante, ninguna mención hizo respecto de las represiones sistemáticas que llevan a cabo las fuerzas de seguridad cada miércoles a jubiladas, jubilados y organizaciones sociales que los acompañan mientras protestan por sus derechos mínimos, además de las cientos de represiones policiales que se vivieron durante su gestión de gobierno, y los cientos de heridos. Más bien aseveró que “para protegernos contra estas enfermedades del alma, debemos tener a policías capaces, entrenados y vigilantes que defiendan a los ciudadanos honestos de quienes quieren romper la ley. Pues el ladrón es también un tirano del prójimo y defender la libertad de Argentina es oponerse con toda la fuerza pública a los criminales. En definitiva, la gesta sanmartiniana es una fuente permanente de inspiración para todo mi gobierno”.


