La frase no es menor. En un contexto de internas y disputas dentro del espacio, Kicillof dejó en claro que, aunque su nombre crece como posible candidato presidencial, no está dispuesto a avanzar si eso implica fracturar el movimiento.
Desde Europa, donde participa de encuentros progresistas y mantiene reuniones con líderes como Gustavo Petro y Gabriel Boric, el mandatario bonaerense también aprovechó para marcar diferencias con el rumbo del gobierno nacional encabezado por Javier Milei.
En ese marco, sostuvo que “hay otro camino que no es el de la guerra ni la crueldad”, en una crítica directa al modelo económico y político actual.
El mensaje deja una doble lectura: por un lado, se posiciona como una figura con proyección nacional; por otro, intenta correrse del rol de protagonista de una posible ruptura dentro del peronismo.
En definitiva, Kicillof no se baja del escenario político, pero fija un límite claro: la unidad del espacio por encima de cualquier candidatura personal.


