José Sebastián Cortes Toranzo, de 37 años de edad, se negó a declarar al ser indagado el miércoles último.

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El resultado de la autopsia del cuerpo de la Dra. María Alejandra Accetti y la inconsistencia de los dichos de su pareja, José Sebastián Cortes Toranzo, decidieron al juez Daniel Césari Hernández a prolongar la prisión preventiva de éste último, hasta contar con más elementos.

El juez de Instrucción Nº 1, Daniel Césari Hernández y el fiscal Ariel Pinno, ambos del Distrito Judicial Norte, se constituyeron ayer por segunda vez en la localidad de Tolhuin para llevar adelante diligencias judiciales y tomar declaraciones testimoniales en el marco de la investigación por la muerte de la médica María Alejandra Accetti. El magistrado posteriormente regresó a Río Grande para, al finalizar la jornada del miércoles, tomarle declaración indagatoria al imputado, la pareja de la víctima, identificado como José Sebastián Cortes Toranzo.
Césari Hernandez informó que está en curso “una gran batería de medidas investigativas” y rehusó revelar el resultado de la autopsia realizada en la morgue de la ciudad de Río Grande el pasado martes 19 de julio, al día siguiente del hallazgo del cadáver, en un chiquero. “Se darán a conocer cuando haya una resolución oficial”, dijo el magistrado en relación al estudio post mortem realizado por la forense Inés Aparici.
Cabe destacar que María Alejandra Accetti apareció muerta, boca abajo y con signos de rigidez cadavérica, sobre el suelo de un espacio próximo a la vivienda en la que se domiciliaba la mujer con su pareja, sita en la calle 218 N°54 del barrio Altos de la Montaña, en Tolhuin. En el lugar en que fue hallada también había cerdos y en algunas jaulas, conejos de granja. Fue su conviviente, Toranzo, quien la noche del lunes último llamó a la Comisaría de la localidad, diciendo que acababa de llegar a su casa, desde Río Grande y que había encontrado sin vida a su pareja. El hombre también llamó a la madre de la profesional, en ese mismo momento, domiciliada en Jujuy, para decirle que había encontrado sin signos vitales a María Alejandra y que a su criterio, había muerto por hipotermia”.
Si bien en un principio Toranzo fue visto como un doliente viudo y se le acercaron muchos vecinos a expresarle sus condolencias, en cuestión de horas pasó a ocupar el rol de acusado, dado que su relato de cómo fue su viaje a Río Grande, sobre todo en lo que concierne a los horarios en que salió de Tolhuin y regresó, fueron inconsistentes y contradictorios.
Al arribar a Tolhuin esa misma noche, el juez Césari Hernández, acompañado por el fiscal Ariel Pinno, ordenó la inmediata detención del sujeto, a quien se lo trasladó a Río Grande para tomarle declaración indagatoria.

Podría no haber sido accidental la muerte de la médica de Tolhuin
María Alejandra Accetti se desempeñaba como profesional de la salud en el CAT, Centro de Atención de Tolhuin. Tenía 52 años y convivía con José Sebastián Cortes Toranzo, de 37 años, en una vivienda del barrio Altos de la Montaña.

Lesiones en el rostro

En forma extraoficial se pudo saber que la autopsia practicada al cuerpo de María Alejandra Accetti, quien hasta el lunes pasado se desempeñaba como médica del Centro de Atención de Tolhuin, CAT, encendió un alerta en torno a un posible caso de femicidio. Esto es así porque el rostro de la profesional presentaba lesiones compatibles con algún objeto contundente que lo pudiera haber impactado, como así también diversos cortes, extrañamente realizados con posterioridad al deceso. El mismo estudio indica que al momento de intervenir la Policía, la muerte habría tenido lugar unas 12 horas antes, es decir, en horas de la madrugada o mañana del lunes 18 de julio. Este dato choca con los dichos de su conviviente, quien señaló que él se ausentó de Tolhuin en las primeras horas de la tarde de ese lunes, dejando a su pareja en perfecto estado de salud.

Sin indicios de violencia, pero a las arcadas…

No dejó de llamarle la atención al personal policial interviniente, la dificultad que significó trabajar en la vivienda de la pareja Accetti – Toranzo. Aunque particularmente la mujer era una profesional de la salud, lo cierto es que los investigadores tuvieron que vencer el asco que les provocó  intervenir en un lugar extrañamente sucio y maloliente. “Si el chiquero, el barro, el olor de afuera era insoportable, el interior de la casa no fue  diferente”, dijo una fuente confiable a Diario Prensa Libre, agregando que “parece que los cerdos también podían entrar a la vivienda, caminar y defecar”. No obstante este inexplicable estado de falta de higiene, trascendió que en principio no se hallaron signos de criminalidad, o de violencia.

Crimen o accidente

Al cierre de la presente edición, el juez Daniel Césari Hernández se aprestaba a tomarle declaración a José Sebastián Cortes Toranzo, en la ciudad de Río Grande, para posteriormente luego definir su situación procesal. Aunque luego del resultado de la autopsia la hipótesis de un presunto femicidio tomó mayor peso, tampoco se descartaba  que la médica pudiera haberse dirigido al galpón en donde estaba el chiquero, tropezado, caído sobre el barro congelado y desvanecido, muriendo por hipotermia. Inciden asimismo las incongruencias del relato del hombre y la falta de una explicación razonable a las heridas cortantes en una pierna de la víctima, según indicó la forense, infligidas luego del fallecimiento.

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