Las magnitudes oscilaron entre 2,1 y 4,0, mientras que las profundidades variaron entre 10 y 23 kilómetros. El evento de mayor magnitud ocurrió durante la madrugada del 1 de julio, con una magnitud de 4,0 y epicentro en la zona de Cruz del Eje–Deán Funes, siendo percibido en numerosas localidades de la provincia.
En el resto de los casos, los movimientos se localizaron principalmente en las regiones de Río Cuarto, Alcira Gigena, Villa Carlos Paz, San Antonio de Arredondo y sectores cercanos a las Sierras de Córdoba, con intensidades estimadas entre II y III en la escala Mercalli, es decir, perceptibles para algunas personas pero sin generar daños.
Aunque suele asociarse la actividad sísmica con provincias como San Juan o Mendoza, Córdoba también es una zona sísmicamente activa.
Los especialistas explican que estos movimientos responden a la reactivación de antiguas fallas geológicas ubicadas en el interior de la placa sudamericana. Se trata de los llamados sismos intraplaca, que ocurren lejos de los límites entre placas tectónicas, pero como consecuencia de tensiones acumuladas en fallas muy antiguas de la corteza terrestre.
La Voz.


