El consumo de combustibles en Argentina experimentó una marcada contracción durante julio de 2026, registrando una caída interanual del 6,4%. Este retroceso representa la sexta baja consecutiva y la más profunda desde noviembre de 2024, según datos de Politikon Chaco basados en registros de la Secretaría de Energía. En total, se comercializaron 1.368.722 metros cúbicos entre naftas y gasoil a nivel nacional.
El panorama provincial es preocupante, con 21 de las 23 jurisdicciones mostrando descensos en sus ventas. Solo La Pampa, Neuquén y Santiago del Estero registraron avances mínimos. Ocho provincias sufrieron caídas de doble dígito, siendo el Noroeste la región más afectada. Salta (-15,9%), Jujuy (-16,4%) y Tucumán (-22,4%) lideraron las bajas más significativas, reflejando un impacto recesivo generalizado.
Tanto las naftas como el gasoil contribuyeron a esta tendencia negativa. Las ventas de naftas cayeron un 7,4% interanual, afectadas tanto por la variedad súper (-7,8%) como por la premium (-6,4%). Por su parte, los despachos de gasoil se contrajeron un 5,1%, con una merma del 7,0% en el tipo común y un retroceso menor en el premium (-1,9%).
En el acumulado de enero a julio de 2026, las ventas de combustibles totalizaron 9,58 millones de m³, el menor volumen para este período desde 2021. El sector acumula un descenso del 2,1% respecto a igual lapso de 2025, con bajas tanto en gasoil (-2,3%) como en naftas (-1,9%). Las provincias con peores desempeños relativos en este acumulado fueron Santa Cruz (-7,6%), Misiones (-8,9%) y Corrientes (-9,8%).
Para Rosario y la región, esta tendencia de consumo a la baja en combustibles podría tener diversas implicaciones. Por un lado, puede reflejar una menor actividad económica general, afectando el transporte de mercaderías y el movimiento de personas, variables clave para el dinamismo de nuestra ciudad y su área metropolitana. Si bien la noticia no detalla la situación específica de Santa Fe, la tendencia nacional sugiere una desaceleración que podría impactar en la demanda local de combustibles, afectando a las estaciones de servicio y a toda la cadena de valor. La persistencia de estas caídas podría indicar una contracción en el poder adquisitivo o una reconfiguración de los hábitos de consumo, lo que requerirá un seguimiento cercano de los indicadores económicos regionales.


