El hallazgo trajo tranquilidad después de varias horas de incertidumbre, pero también dejó una pregunta incómoda que las autoridades sanitarias no deberían esquivar: ¿cómo pudo una paciente retirarse del hospital, trasladarse a otra ciudad y permanecer desaparecida hasta que intervino la Policía?
La búsqueda había sido solicitada por el propio sector de Salud Mental, lo que activó un operativo coordinado entre distintas dependencias policiales y un pedido público de colaboración. Finalmente, cerca de las 15:30, la mujer fue encontrada y se dio intervención a la Justicia y a las autoridades sanitarias.
El desenlace fue positivo, pero el episodio vuelve a exponer las falencias de un sistema que funciona al límite, sin infraestructura específica suficiente, con recursos cuestionados y condiciones que desde hace años son denunciadas por trabajadores, familiares y pacientes.
Esta vez apareció sana y salva. Sin embargo, el alivio no debería utilizarse para tapar una situación grave: cuando una persona bajo atención hospitalaria desaparece y termina siendo localizada en otra localidad, no alcanza con cerrar la búsqueda. También hay que explicar qué falló, quién debía controlar y qué medidas se tomarán para que no vuelva a ocurrir.


