El principal sospechoso, Claudio Gabriel Barrelier, ejecutó un macabro plan de ocultamiento al esconder los restos en bolsas de consorcio negras y dentro de un tacho de pintura de 20 litros. El asesino cargó los bultos en el baúl de un auto Ford Ka negro y trasladó a la víctima como si fuera un residuo más para descartarla en medio de la mugre del descampado.
La Policía y el fiscal Raúl Garzón lograron la detención de Barrelier tras cruzar los datos de las antenas telefónicas y las filmaciones de las cámaras de seguridad que registraron el recorrido del vehículo. La imputación del detenido se agravó formalmente a femicidio mientras la comunidad marcha y exige la pena máxima por el aberrante crimen de la adolescente.


