“Te pido que uses la lapicera con los que tienen que darle cosas al país”. Esta fue la frase que Cristina Kirchner le dijo de frente a Alberto Fernández, en un acto por los 100 años de la petrolera YPF en la que presidente y vice “armonizaron”, por lo menos en el corto plazo, después de mucho tiempo en el cual no siquiera se cruzaron palabras.
“La lapicera” es ejercer el poder. Y es lo que enfrenta al kirchnerismo con Alberto. Es que desde el kirchnerismo más duro entienden que la idea de “acompañar” un lento crecimiento económico y recuperación del empleo no alcanza de ninguna manera para tener expectativas ganadoras para 2023. “De seguir así cualquier candidato oficialista puede llegar a perder en primera vuelta, incluso en la provincia de Buenos Aires. Hay que tomar decisiones fuertes y rápido”, señaló al autor de esta nota –en claro “off”, después volvemos sobre este tema-, un dirigente cercano a Cristina.
En el acto del viernes, la vicepresidenta cuestionó públicamente a Techint, la empresa de Paolo Rocca que en las últimas semanas tuvo un claro acercamiento a Alberto.
Techint fue la ganadora de la licitación de caños sin costura para el gasoducto de Vaca Muerta, un negocio de 500 millones de dólares. Cristina cuestionó que Techint traiga esos caños ya elaborados desde su planta de Brasil: “No podemos seguir dándole 200 millones de dólares (a Techint) para que se paguen entre ustedes mismos, entre empresas subsidiarias que tienen en Brasil”, dijo Cristina.
Horas después, en un “off” atribuido al ahora ex ministro de Producción, Matías Kulfas, se aseguró que esa licitación la hicieron “funcionarios designados por ella”, quienes “armaron un pliego de licitación a la medida de Techint y de la chapa que el grupo fabrica en Brasil”. El texto que llegó al celular de la vicepresidenta cerraba diciendo que «en definitiva, los que están usando incorrectamente la lapicera son los funcionarios de Cristina».
«Muy injusto y, sobre todo, muy doloroso que este tipo de ataques lo ejecuten funcionarios del propio gobierno del Frente de Todos», respondió inmediatamente Cristina. «Lo peor de todo: sin dar la cara, en off, mintiendo y utilizando periodistas. Con errores y aciertos, siempre hablé y actué de frente. Penoso», agregó.
Alberto reaccionó rápidamente. Sabía que este mensaje de Cristina volvía indefendible a Kulfas, un “albertista” de la primera hora. Y le pidió la renuncia.
La pregunta que surgió de inmediato fue si recrudecerá la ofensiva contra el ministro de Economía Martín Guzmán, el de Trabajo Claudio Moroni y el presidente del Banco Central Miguel Pesce. Todos ellos apuntados por el kirchnerismo.
Desde la Casa Rosada descartan que esto ocurra. Que la jugada de Kulfas fue muy torpe y no le dejó al Presidente posibilidades de defenderlo. Pero que pese a que perdió un gran aliado, Martín Guzmán seguirá en su cargo.
Y de pronto apareció un nombre que sin duda puede jugar en este plano de “armonización” entre presidente y vice: el embajador en Brasil y ex candidato presidencial Daniel Scioli. El reemplazará a Kulfas luego de que Alberto regrese de su viaje a la Cumbre de las Américas, que se realizará esta semana en Los Ángeles, Estados Unidos.
Matías Kulfas, Ex Ministro de Desarrollo Productivo.
En los últimos meses, Daniel Scioli vino ganando más espacio en la política. Como embajador en Brasil, supo aprovechar un cargo que a todas luces parecía muy difícil en 2019. Porque debió encarar y llevar adelante una relación compleja con el presidente Jair Bolsomaro –fuerte crítico del gobierno argentino-, y lo hizo apuntando a abrirle las puertas del mercado brasileño a productos argentinos.
Incluso Sicoli aumentó en este año su presencia en distintos actos de gobierno, entre otras cosas acompañando al ministro Guzmán en encuentros con empresarios. También tomó importancia en su acompañamiento a gobernadores e intendentes –como Fernando Espinoza, de La Matanza-, en sus intentos de exponer productos locales ante empresarios brasileños. Hasta se podría pensar que ya estaba preparando el camino para reemplazar a Kulfas.
Ahora, con su presencia en el gabinete nacional, Scioli vuelve a aparecer en el primer plano de la política. Su buena relación con los gobernadores peronistas –especialmente con el santafesino Omar Perotti-, también es algo que le suma relevancia a esta decisión de Alberto de sumarlo al gobierno.
Después del mensaje de Cristina, Alberto usó la lapicera para firmar la salida de Kulfas ante su torpe crítica a los hombres de la vice. La lapicera se utilizó para castigar un “off” imperdonable e inoportuno.
¿A qué otros cambios el Presidente pondrá su firma?


