La Justicia Federal de Córdoba condenó a 18 años de cárcel a Álvaro Aparacio Díaz, líder de la denominada secta de los “sanadores egipcios”, quien fue juzgado por “trata laboral y abusos sexuales”.
El veredicto fue dictado este viernes por unanimidad del Tribunal Oral Federal (TOF) N°2 , integrado por los jueces Fabián Asís, Noel Costa y Enrique Lilljedahl. La causa investigó las actividades de la Fundación que ambos dirigían.
Aparicio Díaz llegó en libertad al juicio que comenzó a inicios de septiembre pasado, pero fue detenido en pleno debate después de contactar o exponer a víctimas.

Aparicio Díaz tenía su centro en Pozos Azules, un paraje cercado a Villa Cura Brocero en Traslasierra.
El fiscal general Carlos Casas Nóblega, acompañado del auxiliar fiscal Augusto Richter, pidió 25 años de cárcel para Aparicio Díaz. Lo consideró coautor penalmente responsable de “trata de personas con fines de explotación laboral y económica, y reducción a la servidumbre”.
En el caso de los delitos de “ejercicio ilegal de la profesión de psicología continuado” y de “estafas reiteradas”pidió que fuera calificado como autor principal. También lo acusó por múltiples abusos sexuales (en unos casos como autor y, en otros, como coautor).
Lo acusó también de “acopio de municiones sin autorización” en el predio rural de Traslasierra, donde se secuestraron armas cuando fue el allanamiento durante la pandemia.
También condenaron a la esposa del líder de la secta, Carolina Laura Cannes, a 9 años de prisión. El matrimonio deberá pagar indemnizaciones millonarias. Los jueces determinaron su culpabilidad como coautora de trata de personas y partícipe necesaria en las estafas reiteradas. Por los abusos sexuales, en perjuicio de dos víctimas, también la hallaron culpable como coautora y partícipe necesaria.
El fallo estableció que entre 2014 y 2021 ambos captaron, manipularon y sometieron a explotación laboral, económica y reducción a la servidumbre a 11 víctimas desde el predio rural “Pozos Azules”, en la localidad de San Lorenzo, cercana a Villa Cura Brochero.
Durante ese período, las víctimas fueron obligadas a realizar trabajos forzados no remunerados, como desmonte, tareas agrícolas y de construcción, mientras los condenados residían en una vivienda confortable.

Los contenidos digitales de la secta
Qué dijeron los acusados antes del veredicto
Horas antes de conocerse la sentencia, Aparicio Díaz negó todas las imputaciones. Según dieron a conocer medios locales cordobeses, citó una frase de un libro de su autoría en la que sostenía que la “Cábala Científica Seshen” tiene el objetivo de que cualquier persona pueda estudiarla, y remarcó que los cursos que dictaba correspondían a una ciencia y nunca se trataron de una religión.
Cannes, por su parte, calificó las acusaciones como una “gran mentira”, un “relato guionado” y “falacias construidas durante cinco años”. Apuntó contra las víctimas y querellantes de la causa, a quienes señaló como responsables de lo ocurrido.
“Terminamos siendo rehenes de ellos en nuestra propia casa. Nuestro error fue rodearnos de este tipo de personas”, dijo Cannes en su descargo ante el tribunal.
Los jueces hicieron lugar parcialmente a las demandas civiles y condenaron a Aparicio Díaz y Cannes a pagar 650 millones de pesos en concepto de indemnización por los daños y perjuicios ocasionados a seis de las víctimas. Además, admitieron pedidos de reparación de daño por los que ambos condenados deberán sumar casi 280 millones pesos para abonar a otras cuatro víctimas.
El caso
La Fundación Seshen vendía a sus fieles un costoso paquete espiritual. Además de las clases y encuentros que cobraban muchas veces en dólares, llevaban a Egipto a los creyentes. Era necesario viajar para culminar los “posgrados de medicina tradicional egipcia y psicología Seshen” para “maestros de su escuela”.
Aparicio Díaz se hacía llamar “Licenciado Sahú Ari Merek” y ofrecía cátedras tituladas “Aprender a pensar” o “El Secreto de la Vida”. En sus templos también se hacían sesiones terapéuticas, para lo que contaban con un despliegue de varios agentes en distintos puntos de la provincia de Córdoba.
Durante la pandemia organizaron un retiro en un campo de la localidad de Cura Brochero. Según se desprende de la investigación, allí los guías espirituales habrían sometido a trabajos forzosos a varias víctimas.
Además, el líder de la presunta secta era un divulgador de la sanación egipcia. Registró 14 libros a su nombre en los últimos siete años antes de su detención, de acuerdo a datos de la Cámara del Libro. Algunos siguen a la venta en Amazon por 15 dólares.
Aparicio Díaz y Cannes fueron detenidos en marzo de 2021, en un operativo en el cual también cayeron otras seis personas.


