Los reiterados cortes de energía eléctrica que se vienen registrando en Tolhuin siguen generando preocupación entre los comerciantes y trabajadores de la mediterránea localidad, que aseguran estar enfrentando pérdidas económicas adicionales en un contexto que ya consideran complejo.
“Tenemos que cerrar antes de tiempo, especular con los cortes. En realidad no sé qué es lo que está pasando con los motores, pero bueno, estamos perjudicados”, expresó a Aire Libre FM Manuel Barrientos, comerciante de la ciudad, quien sostuvo que la situación los obliga a modificar el funcionamiento de sus negocios. Y en algunos casos, directamente a cerrar antes de lo previsto.
Barrientos remarcó que el problema no se limita a la interrupción del suministro, sino que también incluye bajas y posteriores aumentos de tensión, una situación que, según afirmó, ya le ocasionó daños en equipamiento. “No solamente son cortes, también son bajos de tensión, y después sube de nuevo. Esto no es la primera vez que pasa, me quemó el sistema de facturación, el televisor, un montón de otras cosas más», lamentó.
En ese sentido, señaló que las consecuencias económicas de los cortes recaen directamente sobre los propios comerciantes, que deben afrontar gastos extraordinarios para mantener en funcionamiento sus establecimientos. “Nosotros tenemos que salir a cubrir gastos extras. Hoy en día la situación está muy complicada, como para que estemos dispuestos a lo mismo», explicó.
Por la citada emisora el comerciante tolhuinense aseguró que, pese a los reclamos, ningún funcionario se acercó a mantener una reunión con los afectados. “Nunca tuvimos reunión de nadie, nadie se comunicó. O sea, tuvimos llamado, pero por teléfono. No somos criaturas para hablar por teléfono”.
Baje este complicado panorama que se vive, Barrientos habló del impacto de los cortes que alcanza a distintos sectores de la economía local. Mencionó particularmente a la actividad maderera, que requiere del suministro eléctrico para operar maquinaria.
“Los de la madera tienen que parar, está parado. Son muchos, generalmente ellos mueven mucho acá en la madera. Nosotros cada vez somos un número más reducido de lo que es el comercio, pero estamos todos iguales”, indicó.
Y agregó: «Se corta la luz, no tenemos calefacción, en mi caso no puedo laburar. Tengo que pagar todo y no podés facturar, la poca gente que entra o que puede llegar a entrar se encuentra con los locales cerrados porque no podemos estar».
Por último, Barrientos reflexionó que la paciencia de los vecinos y del sector privado tiene un límite. “Quedás siempre siendo el malo de la película, reclamás y siempre es uno. Hasta que la gente se harte y pase algo más grande, porque todos tenemos paciencia, pero llega un punto que se termina, enfatizó.


