La sarcocornia (Sarcocornia maguellanica) conocida como salicornia, es una especie de planta que crece en salitrales, marismas, playas y/o manglares en diferentes partes del mundo, por ello tiene un profundo sabor a sal. En Tierra del Fuego se las encuentra principalmente en las marismas de las desembocaduras de los ríos Grande y Chico o en la Bahía San Sebastián, lindante al Sitio RAMSAR de la Reserva Costa Atlántica. También se están realizando algunas experiencias de cultivo en Puerto Almanza.
Esta especie de hortaliza silvestre es utilizada en variadas comidas locales, gastronómicamente aporta una gran cantidad de valores nutricionales y una salinidad muy particular a las comidas, dotando a los platos que la contienen en su elaboración, un sabor inigualable.
Encontramos salicornia en platos realizados por chef fueguinos como “Sartén de Mollejas de cordero y salicornia”

La salicornia cuenta con múltiples propiedades entre las cuales se destacan la absorción de la salinidad de agua y tierra, para la mejora del suelo; el gran valor nutricional para el ganado ovino y avícola; y para la dieta humana es rica en calcio, hierro, yodo, magnesio, sodio, aminoácidos, reduce el colesterol y contiene, entre otros, omega 3 y 6. El cordero fueguino alimentado con pasturas de salicornia muestran índices de reducción del colesterol y tienen un leve sabor salado en su carne.
A la hora de incursionar en el consumo de la salicornia es imprescindible conocer la forma correcta de cosecharla; ya que es una tarea sencilla pero que, mal realizada, podría llegar a costarle el recurso a toda la playa: “La verdad es inevitable que la gente se entere cada vez más que hay salicornia, dónde recogerla y que quiera venir a buscarla. Pero por eso nosotros nos ocupamos en hacer este taller, para que la gente aprenda cómo cosecharla, sin dañarla. Es algo muy simple, pero si se la arranca de raíz a la planta, vos evitás que vuelva a crecer y tarda años, décadas, en recuperarse” explican desde el INTA.
El INTA monitorea desde hace tiempo, en la que hace quince años un grupo de personas fue a cosechar salicornia pero la arrancaron con raíz y todo, en lugar de recortarla. “En esas zonas, aún hoy las plantas no volvieron a crecer. Imaginate que todo Río Grande salga a juntar de esa manera, en un año nos quedamos sin salicornia en toda la playa. De esta manera, nosotros los juntamos, les mostramos cómo cosechar. Pero además, venir y conocer, ya te predispone de otra manera, porque es muy cierto que uno no va a querer lo que no conoce”.
En un significativo avance para la cooperación científica regional, se llevó a cabo en Río Grande un simposio binacional sobre la salicornia, una planta halófita (resistente a la sal) de notable potencial alimentario. El evento reunió a investigadores del INTA de Argentina y del INIA Kampenaike de Chile, destacando la importancia de esta especie en la sostenibilidad agrícola y la nutrición humana.
El simposio, impulsado por el ingeniero ushuaiense Oscar Bianciotto a través de la Fundación Salicornia, contó con la participación de los ingenieros Pamela Bahamondez Morales y Ángel Suárez del INIA Kampenaike, y del ingeniero Paulo Gea, titular del INTA en Río Grande. Durante el encuentro, se compartieron experiencias y avances en la investigación de la salicornia, resaltando su adaptabilidad a suelos salinos y su valor nutricional.
El significado de la palabra salicornia es “cuerno salado”, especie que también es conocida como espárrago de mar, alacranera, hierba salada y hierba de cristal. Crece habitualmente en las costas marinas y desembocaduras de ríos y es comestible, rica en proteínas y ácidos grasos Omega, y beneficiosa para la salud cardiovascular. Su inclusión en el Código Alimentario Argentino marca un hito en su valorización. Además, estudios indican que su consumo puede elevar el colesterol bueno (HDL) y reducir el malo (LDL). Su potencial se extiende a la gastronomía gourmet, siendo utilizada actualmente por chefs en diversas regiones de Argentina.
En Tierra del Fuego, se estima que existen más de 50.000 hectáreas aptas para su desarrollo. El INTA y la Fundación Salicornia han trabajado en su cultivo en condiciones controladas, incluso en sistemas de hidroponía.
La visita de los investigadores chilenos permitió un intercambio enriquecedor de conocimientos y experiencias. La ingeniera Bahamondez Morales destacó la capacidad de la salicornia para crecer en suelos salinos, lo que la hace valiosa para la recuperación de áreas erosionadas. Por su parte, el ingeniero Suárez enfatizó su potencial como alimento humano y forraje para el ganado. Ambos coincidieron en la importancia de la colaboración entre Argentina y Chile para avanzar en la investigación y aplicación del cultivo y aprovechamiento de esta planta.


