Durante toda la semana, productores, técnicos y funcionarios conocieron de cerca la trampa armada en el predio y vieron cómo trabaja en el campo: una red de captura continua, contención circular, armado por una sola persona y capacidad de atrapar a toda una piara en una misma operación.Por qué Corrientes
Corrientes es hoy una de las provincias donde más se siente el avance del jabalí. En 2024 la Legislatura provincial reglamentó la Ley 6543, que declara al jabalí (Sus scrofa) “especie exótica, invasora y plaga”. Un año antes había sancionado la Ley 6657 con la misma figura para el ciervo axis. Ambas especies aparecen en la lista de las 100 invasoras más dañinas del mundo.

Las cifras que maneja la propia provincia muestran la escala del problema. Eduardo Ortiz, director de Producción Animal y responsable de Sanidad Animal de Corrientes, lo describió en LA NACION: cuando una piara entra a una arrocera no entra “uno o dos, sino muchos”, y pueden generar pérdidas de 10, 20, 30 y hasta 50 hectáreas de arroz por noche. A eso se suma el daño al suelo por la conducta de hozar, la competencia con la ganadería en verdeos de invierno y verano, y los ataques nocturnos a corderos en establecimientos ovinos.
Con dos pariciones al año, camadas de 10 a 12 crías y sin depredadores naturales que regulen su crecimiento, la población —en palabras del propio funcionario— se volvió “incontrolable”.

Una agenda provincial que mira a las trampas de captura múltiple
El interés del Gobierno de Corrientes por Pig Brig no es casual. La provincia avanza en la puesta en marcha de un frigorífico multiespecie en la localidad de Sauce —zona de mayor concentración de jabalíes y ciervos axis— que va a faenar a las dos especies bajo normas sanitarias, con control bromatológico, análisis de triquinosis y trazabilidad. La planta arrancará como frigorífico municipal y pasará a la órbita provincial al terminar las obras. El plan oficial incluye, además, abrir otras plantas más pequeñas en distintos puntos del territorio.
Ese esquema —control poblacional, industrialización formal y regulación sanitaria— necesita un eslabón previo: capturar cantidades significativas de animales en condiciones aptas para enviar al frigorífico. Y para eso, la caza deportiva tradicional no alcanza. El propio Ortiz lo planteó al describir el cambio de modelo: “Con redes, como usan los americanos y australianos, se pueden cazar 15, 20 o hasta 30 animales por noche”.

Esa es, exactamente, la lógica de Pig Brig: una trampa de red flexible, de captura múltiple y continua, que atrapa a toda la piara en una misma operación, evita que los animales más experimentados aprendan a esquivarla y entrega ejemplares íntegros, en buen estado y trazables para faena.
Fuente bambacoop.com.ar


