Asimismo, el proyecto contempla dos modalidades: la eutanasia, mediante intervención directa de un profesional de la salud, y el suicidio asistido, donde el paciente se administra la medicación provista por un médico. Además, establece cobertura obligatoria en hospitales públicos, obras sociales y prepagas, e incluye requisitos específicos como solicitudes reiteradas, evaluaciones médicas y acompañamiento interdisciplinario.
Por otra parte, la propuesta también reconoce la objeción de conciencia individual para profesionales de la salud, aunque impide que las instituciones se nieguen a garantizar el procedimiento. El debate vuelve a instalarse en el Congreso, donde ya existieron proyectos similares en los últimos años, aunque hasta ahora ninguno logró avanzar hacia su tratamiento en el recinto.