La situación generó indignación en la comunidad no solo por la gravedad del hecho, sino también por el presunto intento de encubrimiento que denuncian vecinos y personas cercanas al caso. Según trascendió de manera informal, existirían maniobras para evitar que el episodio salga a la luz o derive en una investigación interna seria dentro de la fuerza.
Hasta el momento, no hay información oficial clara ni explicaciones públicas sobre lo ocurrido. El hermetismo alimenta aún más las sospechas y el enojo de los vecinos, quienes cuestionan el doble discurso y la falta de igualdad ante la ley.
“Si esto lo hacía cualquier vecino común, ya estaría detenido”, expresaron con bronca personas que reclaman transparencia y una investigación imparcial.
Ahora, la mirada está puesta en las autoridades provinciales y en los organismos de control, que deberán demostrar si realmente existe voluntad de esclarecer el caso o si todo quedará tapado bajo el peso del uniforme.


