La secretaria de Gestión Operativa del Gobierno provincial, Paola Avendaño, salió a aclarar la situación en torno a la copa de leche y la asistencia alimentaria en escuelas de Río Grande, Ushuaia y Tolhuin y aseguró que “el servicio no se cortó”, sino que se trató de un problema puntual con proveedores.
“El tema de la copa de leche no es que se ha cortado”, sostuvo en declaraciones a Fm Origen, y explicó que la dificultad se originó por “falta de stock del proveedor”, lo que afectó momentáneamente la distribución en algunas instituciones. En ese sentido, remarcó que “no es un problema de pagos ni administrativo”, sino una situación logística vinculada al abastecimiento en la provincia.
Ante este escenario, indicó que las escuelas cuentan con alternativas: “las instituciones tienen un remanente de leche fluida” y, en caso de ser necesario, “se puede realizar té o mate cocido” para sostener la prestación.
Más de 10 mil chicos asistidos
Más allá de la coyuntura, los datos que expuso la funcionaria reflejan un escenario de fondo más profundo: el crecimiento de la demanda alimentaria en las escuelas fueguinas. “Cuando empecé en el área en 2024 eran 8.000 niños retirando viandas y hoy tenemos 10.225”, detalló Avendaño.
Con una matrícula total cercana a los 49.000 alumnos en toda la provincia, esto implica que uno de cada cinco estudiantes depende hoy de la asistencia alimentaria escolar.
Avendaño definió el sistema como una herramienta clave en el actual contexto social: “Es un paliativo para las familias y un acompañamiento”, afirmó. En esa línea, subrayó la importancia de garantizar la alimentación para el aprendizaje: “El almuerzo es fundamental para el crecimiento de cada niño. Un chico que no come no puede aprender”.
La asistencia alimentaria no se distribuye de manera uniforme. Según precisó: En Ushuaia hay entre 3.100 y 3.200 estudiantes asistidos; en Tolhuin, alrededor de 545; y Río Grande concentra la mayor demanda con alrededor de 6800.
En esta última ciudad, los comedores funcionan en escuelas primarias, mientras que en secundarios y jardines se articula la entrega de viandas a través de otras instituciones.
Servicio garantizado pese a conflictos
La funcionaria también se refirió al impacto de las medidas de fuerza en el sistema educativo y aseguró que, en general, la asistencia alimentaria se sostiene.
“Cuando no hay clases, los chicos pueden retirar la vianda igual”, afirmó. No obstante, reconoció que pueden surgir dificultades cuando el personal de comedores adhiere a las medidas: “Ahí sí nos vemos limitados y muchas veces salimos desde el área a cubrir”.
Por último, remarcó que la prioridad está puesta en los estudiantes: “Nosotros hoy tenemos que asistir sí o sí a los niños, la vianda está dirigida a ellos”, sostuvo, y admitió que en muchos casos las viandas terminan siendo compartidas en el núcleo familiar, reflejando el impacto de la crisis.


