El gobernador Gustavo Melella decidió avanzar con un recorte de recursos a las tres ciudades de la provincia para incrementar el Fondo de Prestaciones Prioritarias, una medida que terminó de dinamitar la frágil unidad política que había construido con el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, hace apenas cuatro meses.
Mediante la Resolución 40/2026 del Ministerio de Economía, el Ejecutivo de Tierra del Fuego dispuso incrementar del 7 % al 8,75 % el porcentaje de los Ingresos Brutos provinciales destinado a dicho fondo, ajuste que se aplicará de forma directa sobre los recursos que reciben los municipios, afectando la capacidad de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin para sostener servicios esenciales.
La decisión fue adoptada de manera inconsulta y significó, además, el debut político del flamante ministro de Economía, Alejandro Barrozo Marte, quien estampó su firma en una medida de alto impacto institucional. El recorte provocó un quiebre definitivo en la tan promocionada unidad política entre Melella y Vuoto, exhibida durante la última campaña legislativa y que vino a confirmar lo que gran parte de la sociedad advertía: el acercamiento respondía exclusivamente a conveniencias electorales.
La medida impulsada por el Gobierno provincial vuelve a dejar en evidencia el delicado escenario económico y financiero que atraviesa Tierra del Fuego, profundizado en los últimos meses por la decisión del propio Melella de no avanzar en reformas estructurales de fond…
Al mismo tiempo, la decisión expone una doble vara política del gobernador, quien durante su etapa como intendente de Río Grande reclamó en reiteradas oportunidades que las ciudades no fueran utilizadas como variable de ajuste frente a los errores o desmanejos de la administración provincial.
Hasta el momento, el Ejecutivo fueguino no emitió una posición oficial sobre el recorte de fondos. Fiel al rumbo errático que caracteriza a su gestión, Melella optó por el silencio y habría instruido a sus funcionarios y allegados a no realizar declaraciones públicas sobre el tema.
Saluden a la unidad que se va…
Hasta hace apenas semanas, Vuoto y Melella se mostraban como aliados frente al avance del denominado “ajuste de la derecha”. Sin embargo, el distanciamiento …
El propio Walter Vuoto salió al cruce de la polémica decisión y dejó en claro que el acercamiento político del año pasado ya forma parte del pasado. Lo hizo a través de un extenso posteo en la red social X, donde cuestionó con dureza tanto el contenido como la forma en que se adoptó la medida.
“Hoy la provincia decidió, por decreto, hacer un recorte de los recursos que recibe Ushuaia. Esta medida impacta de manera directa en la capacidad del Municipio para sostener servicios esenciales y políticas públicas destinadas a los vecinos y vecinas de la ciudad”, expresó el intendente capitalino.
En ese sentido, remarcó que la decisión se tomó sin diálogo ni consulta previa: “Resulta particularmente llamativa la forma en que se adoptó esta decisión: sin instancias de consulta, sin diálogo previo y sin conversaciones con quienes gestionan cotidianamente la ciudad”.
Las traiciones que también pesan sobre Vuoto
Sin embargo, el escenario actual no puede explicarse únicamente a partir de la decisión del Ejecutivo provincial. La ruptura con Melella encuentra a Walter Vuoto atravesado por sus propias contradicciones políticas, luego de haber sido señalado desde hace tiempo como uno de los principales responsables del desarme del peronismo fueguino.
A lo largo de los últimos años, el intendente capitalino fue acumulando rupturas, quiebres y traiciones con dirigentes que supieron ser aliados estratégicos del espacio justicialista. Entre ellos se cuentan la senadora nacional Eugenia Duré, el intendente de Tolhuin, Daniel Harrington, la ex gobernadora Rosana Bertone y el intendente de Río Grande, Martín Pérez, entre otros actores centrales del peronismo provincial.
Lejos de consolidar una conducción amplia y cohesionada, Vuoto optó por una estrategia de construcción personalista y acuerdos circunstanciales, que terminó fragmentando al PJ fueguino y dejándolo sin una referencia política clara. Las consecuencias de ese proceso hoy quedan expuestas: un peronismo debilitado, dividido y sostenido sobre alianzas frágiles que se rompen al primer conflicto de poder.
En ese contexto, la pelea con Melella no aparece como un hecho aislado, sino como la resultante de un largo proceso de desgaste político, marcado por decisiones erráticas, traiciones sucesivas y una lógica de corto plazo que priorizó la conveniencia electoral por sobre la construcción de un proyecto sólido para la provincia.
Así, mientras el gobernador ajusta ajusta sobre los municipios y el intendente denuncia la quita de recursos, la sociedad fueguina vuelve a quedar rehén de disputas políticas internas, protagonizadas por dirigentes que supieron mostrarse unidos cuando lo necesitaban y hoy se enfrentan sin pudor, exponiendo las miserias de un armado que nunca tuvo bases reales.
El saldo es contundente: la unidad estalló, el peronismo quedó aún más debilitado y los fueguinos vuelven a pagar el costo de una dirigencia atrapada en sus propias internas.


