El detonante fue un video publicado por la propia Ponce, donde mezcló referencias bíblicas y definiciones geopolíticas. En esa exposición, la diputada llegó a definirse como “judía y cristiana” al mismo tiempo, una afirmación que generó desconcierto incluso entre quienes suelen acompañar su línea ideológica
La escena no pasó desapercibida. Emiliano Sordi, campeón mundial de MMA y figura conocida por su postura crítica hacia el Estado, decidió intervenir y cuestionó su trabajo en el Congreso de la Nación
«Lo caro que nos sale esta mina para que literalmente no haga una mierda, basta de mantener esta gente que esta totalmente al pedo», publicó en sus redes sociales. La coincidencia es que tanto Sordi como Ponce son de la provincia de Córdoba
La reacción de Ponce no fue mostrar trabajo parlamentario, ni agenda legislativa, ni iniciativas concretas. Optó, en cambio, por redoblar la apuesta desde otro video, grabado de manera informal, donde descalificó a Sordi y volvió a refugiarse en la idea de la “batalla cultural” como justificación de su accionar político. Para la diputada, cuestionar su productividad sería propio de “mediocres” que no entienden la política “en serio”. Además, intentó ligar al luchador con el discurso de la “entrega de la cultura”, una chicana para intentar asociar al deportista con el kirchnerismo y la tibieza política
Ante la insistencia de Ponce por justificar su batalla cultural, Sordi no se quedó callado y la remató con una respuesta directa: “¿Y pero los proyectos? Está ahí hace 2 años señora”


