El procedimiento se realizó en un comercio ubicado en Concejal Rubinos del Río y Puerto Español, donde inspectores municipales detectaron 45 cajas de peceto —casi una tonelada— con fechas vencidas. La carne fue retirada en un camión y destruida en el relleno sanitario.
La versión de la empresa
En un comunicado de prensa, Salpurido admitió que el rótulo de la mercadería indicaba fechas de vencimiento entre el 14 y 31 de julio de 2025, pero aseguró que se trató de un error de rotulación del frigorífico proveedor Devesa Azul Natural Beef S.A., con sede en Buenos Aires.
Según el empresario, la carne se encontraba congelada a –18°C, por lo que mantenía su calidad y podía consumirse durante al menos diez meses más. También cuestionó que el municipio destruyera la mercadería en lugar de donarla y responsabilizó al personal de Bromatología por la filtración de fotografías “que no correspondían a lo incautado”.
“Las fotos iniciales que circularon no eran reales”, sostuvo Salpurido, quien afirmó que ya solicitó al frigorífico proveedor la documentación que respalde el error de rotulación.
El trasfondo del conflicto
El caso reaviva el debate sobre los controles bromatológicos en Ushuaia, el manejo de alimentos decomisados y la transparencia de los procedimientos municipales. Mientras el Ejecutivo defiende la destrucción de los productos por razones sanitarias, Frigorífico Trelew insiste en que se trató de un error administrativo y de un uso político-mediático del operativo.


