Desde hace cuatro meses, al personal territorial retirado se le abonan sus haberes recién el día 20, y al 7 de agosto aún no se ha pagado ni el aguinaldo ni el sueldo de julio. Sin embargo, los oficiales provinciales –la llamada “casta policial”– ya cobraron en tiempo y forma.
El malestar crece entre los agentes retirados, especialmente los de mayor antigüedad, quienes denuncian destrato y humillación por parte de las actuales autoridades, autoridades provinciales y también por parte del jefe de Policía y del directorio de la Caja, cuyos miembros son designados directamente por el Ejecutivo provincial y responden a su línea política.
“Hay más comisarios generales que cabos, las jerarquías se reparten como favores políticos, mientras la mayoría de los que dimos la vida por la institución hoy no sabemos si vamos a cobrar”, expresó con indignación un suboficial retirado.
El panorama es grave. La caja provisional de la policía fueguina está técnicamente quebrada, y el silencio oficial solo agrava la situación. Sin auditorías públicas, sin rendición de cuentas y sin respuestas a los damnificados, el desfinanciamiento se profundiza y la bronca crece.



